DESECHANDO LO MALO
1 Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, 2 y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3 ya que habéis gustado la bondad del Señor. 1 Pedro 2:1
Los que hemos tenido un encuentro con Dios desechemos toda maldad ya que hoy, más que nunca, tenemos la certeza de Su existencia, hemos conocido Su voluntad para todo ser humano y entendemos que Él quiere que todos procedamos al arrepentimiento y que busquemos con ansia el vivir santamente. Debemos desechar las cosas que no nos ayudan a alcanzar Su voluntad en nuestras vidas y por el contrario debemos vivir en comunión con Él lo que conlleva a estar en salvación, en prosperidad, en gozo y paz.
Debemos desechar:
Toda malicia
Mala intención, mal pensamiento, mal fin, pensar mal de los demás.
Actúa perjudicando a los demás, que actúa bajo intereses personales que perjudican a otros.
Todo engaño
Presentar una mentira como una verdad.
Inducir a alguien a creer una mentira.
Falsedad, mentira, infidelidad
La hipocresía
Es la inconsistencia entre lo que somos y pensamos y lo que aparentamos y hacemos. Es tipo de mentira. El hipócrita esconde sus verdaderos sentimientos, su condición o propósito.
La envidia
Tristeza por el bien ajeno.
Ambición o deseo desmedido por ser igual o mejor o superar otro; para competir o rivalizar con cierto grado de éxito,
Maledicencia
Acción de maldecir, de murmurar, de chismear.
Debemos desear:
La leche espiritual no adulterada, es decir la Palabra de Dios pura, verdadera, bien explicada, bien interpretada y bien aplicada.
Esta solicitud implica dos partes:
El deseo ferviente, esforzado, apasionado por la Palabra de Dios. Y la advertencia de que hay quienes no la enseñan, interpretan y aplican correctamente. Nos insta a ser solícitos en escudriñar las Escrituras, sin malicia y con verdadera entrega deseosos de conocer la voluntad de Dios para andar en ella.
Emigdio Sumosa P.