LA JACTANCIA
16
may.
2009
Tú que te jactas de la Ley, ¿con infracción de la Ley deshonras a Dios?, pues, como está escrito: «El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros».
Romanos 2:23-24
Romanos 2:23-24
La jactancia es una alabanza exagerada de nosotros mismos, de lo que somos o podemos hacer.
El pueblo judío se jactaba de tener la ley perfecta de Dios y de ser el pueblo escogido del Dios verdadero, pero con sus acciones lo negaban, desestimaban y rebajaban la Ley y al dador de la Ley, de manera tal que los pueblos vecinos blasfemaban contra Dios.
Ellos que eran los responsables que las personas del mundo se acercaran a Dios y conocieran al Dios verdadero eran ahora los culpables que el nombre de Dios fuera blasfemado, que los hombre dijeran que ese Dios era falso o igual o inferior que sus dioses.
¿Cometió Dios un error en darle tales privilegios al pueblo judío?-Pues no, Dios no se equivoca. Dios es un Dios generoso y le gusta dar regalos a los hombres. ¡Lo hizo, lo hace y lo seguirá haciendo!.
Los privilegios no nos llevan a la jactancia, ¡la vanidad nos lleva a la jactancia!
La vanidad es la necesidad de ser alabado, cuando el vanidoso no es alabado entonces se alaba así mismo y esa jactancia lo puede llevar a la soberbia que es creerse mejor o más que otro, convirtiéndose así en una persona pedante, que repele, que no agrada.
Nosotros los cristianos, hemos sido añadidos al pueblo de Dios por medio de la fe en Cristo y tenemos los mismos privilegios que ellos tuvieron; sin embargo, para no caer en el mismo error debemos reconocer que estos privilegios son por la gracia de Dios, por los meritos de Cristo, por lo tanto todo honor y alabanza debemos darse lo a Él. Así que al ser fieles administradores de las cosas de Dios, Él nos colocará en lo mucho derramando sobre nosotros mayores dones y privilegios.
Debemos ser cuidadosos en nuestro testimonio para que no seamos tropezadero a los que no conocen a Dios, para que Su Nombre bendito no sea blasfemado. ¡Seamos humildes para que sea glorificado Dios!
Emigdio Sumosa P.
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