¿POR QUÉ ME PERSIGUES?
04
abr.
2009
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Hechos 9:4
Un encuentro con Dios no implica exclusivamente acontecimientos espectaculares que ocurran a nuestro alrededor. Más que lo que pueda sucede a nuestro alrededor es lo que sucede en nuestro interior.
Un encuentro con Jesús implica una convicción de que Él nos habla; es sentir y entender sin dudar de una u otra manera que estamos ante Su presencia.
Ese momento de encuentro con Dios, trae consigo un cuestionamiento de lo que somos, de lo que hacemos y el por qué lo hacemos
Un encuentro con Dios no implica exclusivamente acontecimientos espectaculares que ocurran a nuestro
Un encuentro con Jesús implica una convicción de que Él nos habla; es sentir y entender sin dudar de una u otra manera que estamos ante Su presencia.
Ese momento de encuentro con Dios, trae consigo un cuestionamiento de lo que somos, de lo que hacemos y el por qué lo hacemos
En la conversión de Saulo, Cristo va a su encuentro y lo cuestiona. Esa pregunta lleva a Saulo a exclamar: “¿Quién eres Señor?”.
Saulo de inmediato reconoce que un ser superior, que Dios mismo le hablaba y de inmediato reconoce Su Señorío, el Señor se presentó diciendo: “Yo soy Jesús, al que tu persigues”
Dios tambien nos puede hacer estas preguntas hoy:
• ¿Por qué me persigues?
• ¿Por qué me no me sigues?
• ¿Por qué me rechazas?
• ¿Por qué no me crees?
• ¿Por qué no me obedeces?
¿Por qué no me sigues a plenitud?
¿Dios te ha hecho una de estas preguntas hoy?
¿Qué le responderás?
Porque no le preguntas tu a Jesùs , como pregunto Saulo: ¿Señor, que quieres que yo haga?
De seguro, Dios de una forma u otra te guiarà a Su voluntad, ahora te corresponde a ti obedecer.
Saulo de inmediato reconoce que un ser superior, que Dios mismo le hablaba y de inmediato reconoce Su Señorío, el Señor se presentó diciendo: “Yo soy Jesús, al que tu persigues”
Dios tambien nos puede hacer estas preguntas hoy:
• ¿Por qué me persigues?
• ¿Por qué me no me sigues?
• ¿Por qué me rechazas?
• ¿Por qué no me crees?
• ¿Por qué no me obedeces?
¿Por qué no me sigues a plenitud?
¿Dios te ha hecho una de estas preguntas hoy?
¿Qué le responderás?
Porque no le preguntas tu a Jesùs , como pregunto Saulo: ¿Señor, que quieres que yo haga?
De seguro, Dios de una forma u otra te guiarà a Su voluntad, ahora te corresponde a ti obedecer.
Atte: Emigdio Sumosa P.
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