MANTENIENDO EL RUMBO
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: o
lvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13
No debemos permitir que se nos pierda el norte de nuestra vida; ciertamente nosotros no controlamos los vientos y muchos de ellos nos parecen adversos o contrarios, lo que si podemos hacer es estar pendiente de cómo hay que colocar las velas y no perder de vista hacia dónde vamos.
Si no sabemos para donde vamos ningún viento nos parecerá favorable; Dios nos dice que a los que le aman todas las cosas le ayudan para bien (Romanos 8:28 ) por lo tanto, aunque algunas circunstancias nos sean adversas ya sea por nuestros errores, o por errores de otros, aún, por causas desconocidas; no olvidemos que Dios nos ama, Él es soberano y vela por nosotros. El no permitirá que seamos probados o tentados más de lo que podamos resistir
No podemos quedarnos en el pasado celebrando lo glorioso que fue o lamentandonos lo triste que fue; tampoco podemos estar celebrando un futuro de victoria si no estamos dando en el presente los pasos c
orrectos, en la dirección correcta.
Cuando Cristo te llamó, ¿a qué te llamó?
Cristo te llama y nos llama a una nueva vida, vida de comunión con Dios Padre, con Su iglesia, a una vida abundante en bendiciones, vida eterna con Dios. La Biblia es la brújula que nos guía en nuestro andar en pos de la anhelada meta.
El Espíritu Santo es quien da el entendimiento y la luz para comprender y ver cuál es la dirección. Si no seguimos la guía Bíblica erraremos en nuestras decisiones. Aunque no veamos un camino en el mar ten por seguro que esta brújula nos mantendrá en el rumbo; la luz del Espíritu nos permitirá ver aun en la oscuridad de la noche.
Emigdio Sumosa P.